Amanece en Flaam y parece que hoy nos encontramos más nubes que los días anteriores y éstas amenazan lluvia.
Teníamos contratado el tren de Flaam a las 11.00 de la mañana así que por lo menos pudimos desayunar tranquilamente.
Quedamos a las 10.00 para recoger las entradas. Tremenda cola en las taquillas y vemos que los trenes de la mañana ya estaban todos completos; menos mal que teníamos reservado.
La chica que me atiende no se entera mucho, entendía el inglés pero llevaba una empanada tremenda pues no le salía la suma bien, nos quería colocar en el tren de las 10.00 que ya había salido... vamos una historia. Después me acerco a la Oficina de Información que está en el mismo edificio y cojo un plano de rutas andando y me informo de los tiempos.
Nos subimos al tren y vemos que nos han reservado más asientos de los que realmente necesitamos: somos 3 familias: la de Francis, la de Tomás y la mía... pero nos fue bien porque así podíamos ir a las ventanas de derecha o de la izquierda según iban aparenciendo los paisajes.
Nos subimos al tren y vemos que nos han reservado más asientos de los que realmente necesitamos: somos 3 familias: la de Francis, la de Tomás y la mía... pero nos fue bien porque así podíamos ir a las ventanas de derecha o de la izquierda según iban aparenciendo los paisajes.
Numerosas cascadas y una vista del valle preciosa.

A mitad de camino hace una parada para poder bajar y ver con más calma las cascadas Kjosfossen, con 93 metros de caída libre y un pequeño espectáculo con música y una que pretende hacer de vikinga moviendo las manos.
Llegamos a la estación de Myrdal en una hora y se pone a llover, así que como tenemos el mismo tren para bajar no bajo. A la vuelta vemos lo mismo, si se te ha pasado algo en la ida pues lo fotografías a la bajada.
Algunos compañeros del barco subieron en el tren y bajaron andando la mitad del recorrido o así, la pena es que les llovió mientras bajaban. Luis hizo una excursión larga con el barco que le incluia la visita a la Cascada de la Juventud.
Algunos compañeros del barco subieron en el tren y bajaron andando la mitad del recorrido o así, la pena es que les llovió mientras bajaban. Luis hizo una excursión larga con el barco que le incluia la visita a la Cascada de la Juventud. Nosotros por la tarde teníamos planeado hacer un poco de senderismo y visitar una cascada de cerca, la cascada Brekkefossen. La habíamos visto en nuestra subida en el Flaamsbana, la primera cascada que te encontrabas a la derecha.
Así que nos fuimos al barco, comimos tranquilamente en el restaurante y como no paraba de llover nos esperamos a las 15.00 que podíamos dejar a los niños en el mini club y salimos más relajados. A esa hora ya sólo chispeaba un poco.

Fue durilla la subida, pero una vez llegamos a nuestro destino estábamos encantados de haberlo logrado.Esta es la vista que teníamos desde arriba del barco.
Y esta la cascada y los valientes:

Bajamos y a las 17.00 horas ya estábamos de nuevo en el barco para darnos una buena ducha y a ver qué hacíamos con el calzado y los pantalones, si los tirábamos o los poníamos a lavar.
La salida del barco, como de costumbre, imprescindible.

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